¿Qué es el PSA o antígeno prostático específico?

Hace un par de semanas un amigo me comentó que su doctor de cabecera le recomendó hacerse un examen de próstata y estaba aterrado, pues aún no llegaba a la edad en la que los hombres deben revisarse constantemente esa parte del cuerpo, además de que no quería que su hombría se viera afectada yendo a un proctólogo. No creo que ningún hombre vaya por gusto, pero le pregunté cuál era el nombre del estudio que le recomendó y me dijo que era el antígeno de próstata. Sólo sonreí y le dije que no tenía nada de qué preocuparse, de momento. Pues dicho estudio se hace a través de una muestra de sangre y no auscultando, como hacen los proctólogos. Por eso se me ocurrió hablarles un poco de este tema.

Empecemos diciendo que el antígeno prostático específico o PSA, es una proteína que es producida tanto por las células normales como las malignas de la glándula prostática, por lo que el análisis del PSA es el que mide la concentración de dicha proteína en la sangre de un hombre. Lo único que se hace es tomar una muestra de sangre, la cual se envía a un laboratorio para ser analizada. Los resultados suelen venir en nanogramos de PSA por cada mililitro de sangre, por lo que una concentración alta del antígeno prostático específico es sinónimo de cáncer de próstata en los hombres.

Dicho estudio nace en los años 80, específicamente en 1986, y no se utilizaba como diagnóstico, sino que la FDA o Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos la utilizaba para observar el avance que tenía el cáncer de próstata en hombres que ya habían sido diagnosticados con la enfermedad. Posteriormente ya se utilizó para el diagnóstico de la terrible enfermedad, pero no lo hacían solo con el estudio de PSA, sino que estaba siempre apoyado por el examen digital del recto, sobre todo era utilizado por hombres que no padecían los síntomas del cáncer de próstata.

Sin embargo, no siempre los índices elevados de PSA significan cáncer de próstata, también hay otras afecciones que pueden elevar esta proteína y que son benignas, es decir, tratables y no mortales. Algunos ejemplos de los más comunes son la prostatitis, que es la inflamación de la próstata; y la hiperplasia benigna de la próstata, que es el agrandamiento de la próstata. Aún no hay estudios que indiquen que estas dos enfermedades sean causantes del cáncer en dicha parte del cuerpo del hombre, por lo que no debe haber preocupación hasta que un médico sea el que dictamine el diagnóstico final. Pues se puede dar el caso de que padezca una de estas enfermedades benignas, pero también cáncer de próstata. Por eso hay que realizarse este examen constantemente acompañado del tacto rectal, aunque sea incómodo pero ayuda a los profesionales a dar una respuesta confiable y no divagar entre el padecimiento que está presentando cada uno de los pacientes. Chécate, visita a tu médico ante cualquier anomalía y vive una vida plena y feliz.

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