Es momento de volar del nido

Al principio creí que sólo era un capricho mío, así que posponía mis intenciones de querer salirme de casa de mis padres, pues mi economía no era la mejor, tampoco. Pero cada era más seguido que yo me frustrara o molestara por cosas que sucedían en la casa, me enojaba con mis padres y con mis hermanas, ya no soportaba estar ahí y quería salirme, pero era el único que apoyaba a mis papás en ese momento, y de nueva cuenta, pospuse mis intenciones de salirme, además de que volví a pensar que sólo quería salirme para alejarme de ellos. Pero la realidad es que mi cuerpo y mi mente me estaban gritando que era momento de volar del nido. Los pleitos constantes, mi estrés por situaciones caseras ajenas a mí ya eran difíciles de aguantar, así que decidí de una vez por todas salirme de mi hogar.

Mis papás me dijeron que lo pensara con tranquilidad, que no cometiera una locura, que hiciera cuentas para no vivir apretado, y les hice caso, sabía que no iba a darme la mejor vida, pero tendría lo suficiente para vivir modestamente y solo. Ya después vendrían tiempos mejores en el trabajo y podría darme una mejor vida. Les dije que ya lo había pensado y que no iba a volver a arrepentirme, que estaba decidido a irme. De pronto me encontré en una venta de sofá camas eligiendo algún modelo para mi nuevo departamento, el cual me había rentado la tía de un amigo a un precio especial, por ser conocido. Preparé en una semana toda mi mudanza y llegó el momento de despedirme, una parte dentro de mí me decía que no lo hiciera, pero era más por cuestiones sentimentales, porque siempre he sido muy apegado a mis padres; sin embargo, ya no podía soportar que nos peleáramos a cada rato y por situaciones que yo no podía controlar o que eran culpa de mis hermanas. Los abracé y me fui en taxi al que sería mi nuevo hogar.

Esto que me pasó puede ser un arma de dos filos, pues hay jóvenes que consideran que el que sus padres le den obligaciones o les pidan favores es estarlos hostigando y ya no quieren que eso pase, por lo que piensan en salirse de casa. También están hartos de los problemas, pero no se dan cuenta que quizá sean ellos los que los están propiciando y toman la decisión de irse, incluso aunque no cuenten con el dinero suficiente para sobrevivir en solitario. En mi caso, yo sabía que no siempre eran culpa mía los problemas que se presentaban, incluso aunque no lo eran trataba de arreglar las cosas, pero me sentía con mucho peso sobre mis hombros, el estar cuidando de mis hermanas, el apoyar a mis padres y de paso seguir con mi vida. Puede sonar que no valoro todo lo que ellos me dieron, pero no es así, hice lo que pude, pero ya vivía estresado, por eso supe que era el momento de irme, además de que tenía los recursos para valerme por mí mismo.