Detalles para regalar a tu pareja y reciclar

Como dirían los vagoneros del metro de la Ciudad de México: llévese el regalo para la niña o para el niño de su corazón, no compre ideas a un precio comercial de 25 pesos, aquí se las damos completamente gratis. Si estás pensando en darle un detalle a esa personita especial pero no quieres gastar mucho dinero y prefieres usar materiales reciclables como cartón, plásticos, madera o papel de cualquier tipo, hoy te traemos algunas ideas para que lo o la sorprendas. ¡Lúcete!

¿Tienes una baraja de cartas en tu casa que no usas para nada? Es momento de desempolvarla y sacar a relucir todo lo que aprendiste viendo Cositas en el Canal 5. Lo primero que tienes que hacer es decidir cuántas vas a utilizar, puedes ser desde 10 hasta la baraja completa (50 cartas). El detalle se trata de crear una especie de libreta donde escribirás las 10, 20, 30 o la cantidad que quieras de cosas que te gustan de tu pareja. En la parte donde se encuentra el palo y el número de la carta la deberás cubrir con correctos o una pegatina donde puedas escribir encima. La pondrás en todas las cartas que vayas a utilizar. Después harás dos agujeros en todas las cartas y ahí usarás clips circulares. Ya casi está completa, lo único que falta es que en la caratula pongas de título “Las 20 cosas (o más o menos) que me gustan de ti” y en la contraportada tu dedicatoria. En las cartas intermedias, sólo de un lado, escribe cosas que te gusten de tu pareja.

Si por alguna razón en tu casa hay una bolsa llena de botellas de plástico y, como diría Jaime Maussan, nadie hace nada, lo mejor será que utilices alguna para sorprender a tu pareja, darle un detalle pequeño pero lleno de amor. Vas a tomar algunas botellas, digamos que seis, lávalas muy bien y ponlas a secar. Después con pedazos de cartón arma como una canastita, parecida a las que te dan en el Oxxo para cargar tu café, la vas a pintar de color rojo y con blanco podrías poner el nombre de tu pareja o la palabra amor. Llena la canastita con papel maché o algo así, y las botellas las llenarás con dulces pequeño como bombones, huevitos de chocolate, pasitas, etc. Coloca las botellas por ambos lados de la canasta y listo, tiene un gran detalle y muy delicioso.

Es hora de robar los palitos que el doctor usa para checarte la boca, sí los bate lenguas. Vas a utilizar algunos y los vas a pegar de tal forma que obtengas una especie de barda, deberás hacerlo con cinta adhesiva para que se puedan doblar y desdoblar al gusto. Después saca tus dotes artísticos y haz el dibujo que más se te antoje, deja que se seque la pintura y después dóblalo. El toque final es un listón y dáselo a tu pareja. Espero te funcionen estos pequeños tips para sorprender a tu pareja con algo sencillo pero que podría llegarle al corazón. ¡Suerte!

Detección de Enfermedades

Desde hace varios años me he dedicado a la creación de medicamentos de control de enfermedades degenerativas y mortales habiendo obtenido un gran porcentaje de éxito en mis diseños biológicos que se hacen llegar a algunos laboratorios médicos en México selectos ya que muchos de ellos no les aceptan previéndonos de razones ridículas puesto que la razón verdadera de su  rechazo es que ganan mucho dinero con las enfermedades. Sin embargo, no todos son así por lo que tengo mis laboratorios quienes siempre son mis clientes. Por lo general tiendo a vivir en muchos lugares del mundo puesto a que mis investigaciones se llevan acabo siempre en la sombra.

Asimismo, soy de las pocas personas en el mundo cuya residencia depende de las enfermedades y las plagas ya que resido en el mismo país donde estas se lleven acabo aunque naturalmente nunca en el mismo radio, sino que simplemente cerca de las ciudades o poblados donde hay algún fenómeno viral  o donde se esta propagando alguna enfermedad ya conocida, pocas veces voy donde hay algo nuevo ya que esa no es mi especialidad y toma mucho mas tiempo el encontrar una solución en lo que por lo general se convierte en una pandemia.

Muchas personas con las que hablo me preguntan que como es que puedo seguir una enfermedad que ya existe ya que esta no se tiene que perseguir, algo en lo que por una parte tienen razón. Sin embargo,  lo que ignoran es que las enfermedades ya existentes tienden a migrar y a incrementar niveles de su presencia en lugares, aparentemente de la nada, aunque todo lo que  parece brotar de la nada toma un gran proceso en hacerlo.  Esto es algo que sucede mucho con el cáncer, particularmente con cierto tipo de canceres.

Mi trabajo es ir a esos lugares y reducir esos niveles a veces de manera drástica casi de la misma forma en el que salieron : de la nada.  Mi modo de operar es uno no muy común puesto a que lo ultimo en lo que trabajo es en la enfermedad en si sino que primero que nada investigo el origen de sus causas ya que aunque se ignore muchas veces, hay muchas cosas y elementos que pueden desatar algún tipo de cáncer a niveles altos, como lo sucede con el cáncer de tiroides que se desencadena fácilmente cuando el agua se encuentra contaminada con algún tipo de radiación causada por plantas nucleares o algunos productos industriales.

Cuando este es el caso,  el gobierno de la nación afectada debe de limpiar los sistemas de plomería o cambiarlos por completo, lo que muchas veces requiere de una gran inversión por lo que muchas veces mantienen la causa de estos canceres en secreto pese a la alta taza de mortalidad. El problema viene cuando algún país tiene niveles bajos de población : es aquí cuando invierten en salud.

Mi labor ha sido una muy interesante.

Messi le dice adiós al fantasma del Chelsea

Decidí tomarme un descanso y no asistir a mis cursos de inglés online a que jugaba el Chelsea contra el Barcelona en la Champions League. En el duelo, Lionel Messi por fin pudo marcarle un tanto a los blues, equipo al que no había podido anotarle, por lo que al recibir un extraordinario pase de Andrés Iniesta sacó un zurdazo para vencer a Thibaut Courtois e ir a gritar su tanto. Lo gritó por dos razones, la primera porque fue el empate a unos y la segunda porque se estaba quitando un demonio de encima, el cual era no haberle anotado al conjunto inglés. Esto me hizo recordar una historia similar, aunque no de la talla de la Champions League.

Hace algunos años, cuando aún jugaba en un equipo de futbol, había un equipo al que nunca había podido anotarle gol. Ya le había marcado a todos los de la Liga, pero a ese en especial no podía. Es como si una maldición rondara sobre mí cada que nos enfrentábamos. Cada tiro que realizaba, cada remate de cabeza, cualquier intento de mi parte iba directo al poste o el guardameta se lucía y desviaba el esférico. Me sentía frustrado, sobre todo porque cada que realizábamos los clásicos saludos previo al cotejo, algunos jugadores del equipo contrario que ya conocían mi historia con ellos me hacían burla. Eso me sacaba de quicio, me hacía enfurecer previo al duelo, lo que también provocaba que me desconcentrara. En lo único que podía pensar era en anotar, anotar y anotar. Me volvía un individualista cuando nos enfrentábamos a mi némesis.

Un día decidí que si no podía anotar, lo que iba a hacer era dar pases, aunque estuviera solo frente a la portería. Esa vez la primera llegada que tuve fue un mano a mano, me quité a un par de defensas y quedé solo frente al portero, amagué como que iba a disparar pero al final di un pase al segundo poste y un compañero llegó a empujarla. Después, durante un tiro de esquina, me levanté para rematar de cabeza, ya le había ganado en el salto a mi defensor, pero en vez de dirigir mi remate al arco, lo retrasé y un compañero sacó un riflazo que se fue directo al fondo de las redes. A los 30 minutos del segundo tiempo, recibí un pase filtrado bombeado, no había de otra más que disparar a puerta, pero no tenía ángulo y un defensor ya venía corriendo hacia mí, así que saqué el disparo potente pero no le di dirección a portería, sino al manchó penal, ahí un defensa metió el pie y anotó un autogol. Ya había participado en tres goles y no me importaba festejar uno mío, deje de pensar por fin en esa obsesión de anotarle a mi archirrival. Ya en el tiempo de compensación, con el marcador 3-1, me volvieron a enviar un pase bombeado, sin pensarlo le metí el empeine y sin desear el gol, incrusté la bola en el ángulo, quitándome por fin la malaria. Me quedé anonadado, con los ojos bien abiertos, como ido, hasta que sentí que varios compañeros llegaron a abrazarme y lo celebré con ellos. Adiós al fantasma.

Viaje que consuma un amor cibernético

Les miento a mis padres y les digo que me voy a ir con unos amigos a la playa, les dejo el nombre de uno de los hoteles en Acapulco más concurridos y les doy el número de un amigo que será mi salvavidas en caso de que yo no pueda contestar. Mi viaje no será ni siquiera dentro de México, me iré a Colombia a ver en persona a una chica que conocí en internet. Sé que mis padres no aceptarían que lo hiciera, pero tengo mis razones para confiar y animarme. Estoy nervioso, sí, pero emocionado al mismo tiempo, pues un amor que fue cibernético por algunos años por fin se va a consumar.

La historia comenzó cuando yo tenía unos 21 años, época en la que me gustaba jugar en línea a través de la computadora. Fue en uno de esos juegos donde la conocí. Jugamos por varias horas, platicamos por el chat que tenía incluido y antes de salirme se me ocurrió pedirle su Facebook o Skype y me dio este último. De no haberlo hecho, hubiera sido muy complicado volver a encontrarla, pues el juego no tenía la posibilidad de añadir amigos. Comenzamos a platicar vía mensajes de Skype, ella era un par de años mayor y para evitar que me timaran, es decir, que fuera un hombre haciéndose pasar por mujer, le pedí que hiciéramos una videollamada o una llamada de voz. Hicimos la videollamada. Lo primero que me enamoró de ella fue su voz, el acento colombiano, uno de mis favoritos en toda la vida, era muy dulce para mi oído. También tenía una belleza nata de aquel país, nada extravagante como vemos en películas o series. Era bastante común. Platicamos de lo que se platica cuando conoces a alguien por primera vez. Sólo pensaba que era una lástima que estuviera tan lejos.

Cuando creí que sería una charla de una noche seguimos hablando por más días, semanas, meses y años. El primer año hablábamos casi diario, fue cuando el amor comenzó a surgir. No sé si era amor, quizá enamoramiento o una aberración similar, y digo aberración porque cómo te puedes enamorar o amar a alguien tan lejos y que no conoces físicamente. El segundo año seguimos hablando seguido pero ya no diario. Entre tres y cinco veces por mes. Los siguientes años hablamos esporádicamente, hoy han pasado ya seis desde que la conozco y hacía ya seis meses que no cruzábamos palabra, hoy le volví a enviar un mensaje que más que palabras contenía una fotografía con un boleto de avión a su país. Me voy a Colombia, específicamente a Bogotá, capital del país y ciudad que queda muy cerca de donde ella vive. Leyó mi mensaje por whatsapp y no contestó, las palomitas azules se burlaban de mí y mi sorpresa.

Cuando creí que me había equivocado al avisarle, que había cometido un error en comprar los boletos a Colombia solo para visitarla, mi celular comenzó a sonar. Era el tono de una llamada de whatsapp, en este caso era una videollamada. Ella estaba llorando de emoción, no podía hablar y yo tuve que ser quien dijera algo. Ahora falta ver qué sucede en dos meses, que es cuando parto rumbo a tierras cafetaleras.

Alimentos que debes probar si visitas México

La semana pasada me visitó una amiga de España la cual conocí cuando yo fui a Barcelona. Nos hicimos muy amigas durante la semana que estuve por allá, fue ella quien me mostró su bella ciudad y me llevó a conocer una gran cantidad de lugares. Antes de despedirnos me prometió que muy pronto sería ella quien me visitara en México, promesa que cumplió año y medio después de que hablamos por última vez. Me dio tanta alegría de verla que le dije que ya había creado todo un itinerario para que disfrutara de mi país. Ella me dijo que estaba padre pero que quería probar la comida típica, no siempre en restaurantes, sino en lugares exóticos que estuvieran en la calle. Así que la llevé y fue por eso que se me ocurrió escribir este pequeño post sobre la comida mexicana que deben probar los extranjeros que visitan la Ciudad de México.

Empecemos por lo que más disfrutamos incluso nosotros, los tacos. Si bien podrías ir a restaurantes o a la zona de comida en las plazas, no hay nada mejor que ir a algún establecimiento individual o un puesto callejero, es de lo que más se disfruta aunque a veces puede provocar algo de miedo a los extranjeros, pues saben que podrían enfermarse, y no lo dudo, ya que su estómago podría no estar acostumbrado. Coman los clásicos tacos al pastor, que vea como cae la carne desde el trompo hasta la pequeña tortilla, así como los de suadero, campechanos, de tripa, maciza, etc. No se olviden de ponerle mucha o poca de nuestras salsas, dependiendo de cuánto puedan soportar el picante.

Siguiendo con alimentos callejeros, deberían ir con un vendedor de tamales, ir al carrito que grita “compre sus ricos y deliciosos tamales oaxaqueños” o los normales. Al principio pruébalos solos, del sabor que desees, puede ser dulce, de mole, de verde, rajas, etc. Les recomiendo que prueben ambos, los normales y los oaxaqueños, pues tienen sabores muy diferentes. Ya cuando hayas disfrutado del sabor, lo siguiente es que pruebes la tradicional guajolota, que es una torta de tamal, es decir, un bolillo o telera con un tamal dentro, generalmente son los tamales normales, ni yo he probado una torta de tamal oaxaqueño.

Otro de los alimentos que no pueden dejar de probar es el delicioso mole. Debes saber que hay rojo (que en realidad es negro) y verde. Hay distintas formas de servirlo, pero la tradicional es el mole con ajonjolí servido sobre una pieza de pollo, la cual suele ser pierna o muslo, además de acompañarlo con arroz rojo. Es una delicia que te puedes comer acompañado con rotillas o bolillos. Si no comes mucho picante, te recomiendo que preguntes qué tanto pica, pues hay gente que lo prepara de tal forma que tu lengua sufrirá demasiado, pero no te preocupes, podría decir que pica rico. Hay muchos más alimentos que puedes probar, de momento son estos tres los que más te recomiendo que pruebes si vistas por primera vez la Ciudad de México. ¡Buen provecho!