Creatividad navideña

Desde que era niña siempre he tenido una gran fijación por las manualidades, ya que me gusta mucho comprar tela, botones, foami, pinturas, hojas de colores y fieltro. Y no sólo es una afición que me permite crear cosas bellas o nuevas, darle color a algo que está en blanco o explotar mi creatividad con matices, texturas y telas también es algo terapéutico ya que me tranquiliza mucho realizar este tipo de actividades.

Siempre que llega la Navidad, junto dinero para ir a un sin número de tiendas donde venden mercería, telas o artículos de papelería, todo esto para arreglar mi casa de la mejor manera posible.

Me gusta mucho experimentar con colores en el árbol de Navidad y en las coronas de adviento. Creo combinaciones que se ajusten al mood en el que me siento esa Navidad y los adornos también los acoplo para que todo se armonice a la perfección y a como lo veo en mi imaginación. Por ejemplo, el año pasado el tema principal de mi Navidad fue “dulce”, por lo que compré muchos dulces y paletas para llenar los dulceros y galleteros que tengo con motivos navideños. Pero también el árbol lo adorné de esta manera: utilicé colores rosas, azules, naranjas y verdes, como si fuera un dulce gigante, compré foami y borlas de colores para simular galletas y con un poco de pegamento enrollé el foami para que parecieran paletas multicolor. Además, adquirí palitos de colores que enrollé en el árbol para darle más vida al verde pino del fondo.

Arboles Navidad Dulces 1

Al final, el árbol parecía un enorme caramelo lleno de azúcar listo para ser comido, pero no fue lo único que decoré. La corona de adviento tenía los mismos colores que el árbol, al igual que los dulces falsos para decorar sus velas multicolor.

Para decorar la mesa, compré fieltro y realicé patrones de un Santa Claus cocinando galletas y pasteles junto con sus duendes que llevaban en sus cabezas bandejas de dulces para los niños en la Navidad. Me tomé la libertad de decorar a unos duendes con manchas de harina o de mezcla de pastel, a algunos comiendo sospechosamente o peleando por un flan o una gelatina sin que Santa se diera cuenta.

Y por último, la cerámica tampoco pudo faltar, ya que compré dos o tres piezas en blanco para pintar un rato en las tardes. Uno era una ventana donde se veía una noche estrellada en cuya luna se reflejaba la sombra de Santa y sus renos que atravesaban el cielo  toda velocidad. El otro era un galletero en forma de árbol de navidad que tenía muchos regalos de diferentes tamaños en su base y el último, era una serie de piezas de tren que cargaban regalos, dulces y galletas para poner debajo del árbol y recorrer la villa nevada que siempre pongo para acompañar el pino navideño.

Este año aún no sé qué tema se me ocurrirá para pasar una Navidad junto con mis seres queridos que siempre se asombran de mi creatividad. Si tienes alguna idea, puedes compartírmela en los comentarios, estaré encantada de leerlos.